La maquinaria china impulsa la modernización agrícola del Sur Global

Para incontables agricultores de África, el Sudeste Asiático y América Latina, el esfuerzo de la agricultura manual es una realidad familiar: horas bajo el sol abrasador, hoz en mano, corriendo contra el clima para salvar las cosechas antes de que se arruinen. Durante generaciones, la mecanización agrícola moderna ha sido un lujo, reservado exclusivamente para las explotaciones comerciales de gran escala. Hoy, esa narrativa obsoleta está siendo reescrita.

La maquinaria agrícola china está llegando a campos de todo el mundo. Desde los arrozales de Indonesia hasta los cañaverales de Kenia, el equipamiento agrícola chino está transformando la manera en que estos países cultivan, cosechan y procesan sus productos, convirtiendo una actividad ardua e intensiva en trabajo en una agricultura eficiente y productiva.

Las exportaciones chinas de maquinaria agrícola están creciendo a un ritmo sin precedentes. Los datos de la Aduana de China muestran que en 2025 las exportaciones de maquinaria agrícola de China alcanzaron los 67.420 millones de yuanes (unos 9.420 millones de dólares), alcanzando un aumento interanual del 32,3%. En 2024, China ocupó el tercer lugar entre los mayores exportadores mundiales de maquinaria agrícola; para la primera mitad de 2025, ya había alcanzado el segundo puesto a nivel global, solo por detrás de Alemania.

En particular, más del 60% de estas exportaciones se dirige a países de la Franja y la Ruta, con un crecimiento explosivo registrado en África y el Sudeste Asiático, mientras que las exportaciones a América Latina también mantuvieron en 2025 una sólida tasa de crecimiento de dos dígitos, consolidando la posición de China como un actor clave en el mercado global de maquinaria agrícola.

¿Qué hace tan popular a la maquinaria china? Ante todo, la adaptación personalizada a las condiciones locales ha permitido que siga una senda de competencia diferenciada en el mercado global.

La maquinaria agrícola china ha sido mejorada en función de las necesidades del mercado y de las características agronómicas de diversos países, respondiendo con precisión a los puntos críticos que enfrentan los usuarios locales. Por ejemplo, para el entorno africano de altas temperaturas y mucho polvo, la maquinaria agrícola china ha reforzado los sistemas de disipación de calor y optimizado la estructura de los tractores pequeños; en las zonas arroceras fangosas del Sudeste Asiático, ha ensanchado las orugas para mejorar la transitabilidad; para las grandes explotaciones cerealistas de Kazajistán, ha desarrollado bombas de pistón de caudal variable para responder a las necesidades de siembra de precisión.

Otra ventaja clave es su gran versatilidad. Un motocultivador, es decir, un pequeño tractor guiado a pie por el operario, combinado con implementos intercambiables, puede realizar labranza, apertura de zanjas, siembra e incluso accionar equipos de riego y procesamiento, ajustándose perfectamente a los escenarios de producción fragmentados y a los recursos limitados de los pequeños agricultores. En 2025, China exportó un total de 185.539 tractores, registrando un aumento interanual del 20,2%, con un valor total de exportación de 8.980 millones de yuanes (unos 1.250 millones de dólares), lo que representa un incremento interanual del 34,2%.

Igualmente decisiva es su inigualable relación costo-beneficio y accesibilidad. El equipamiento chino ofrece un rendimiento sólido a una fracción del costo de sus equivalentes internacionales. Según Yu Anling, presidenta de la Academia de Ciencias Agrícolas de Jining y diputada de la XIV Asamblea Popular Nacional (APN), la madura cadena de suministro de China, la producción a gran escala y el apoyo eficiente en operación y gestión permiten que su maquinaria agrícola exhiba una alta relación costo-beneficio a lo largo de toda la gama de productos, con combinaciones flexibles de modelos de gama alta, media y baja, capaces de satisfacer las necesidades del mercado de distintos países. Por ejemplo, señaló, el precio de los tractores chinos de más de 100 caballos de fuerza es de apenas entre un tercio y la mitad del de sus competidores globales. Además, con el aumento continuo de la inversión en I+D, la fiabilidad de los productos ha mejorado de forma significativa y las horas de trabajo sin fallas se han extendido considerablemente, garantizando que la asequibilidad no se logre a costa de la calidad.

La ventaja de moverse primero en inteligencia y transición ecológica ha permitido que la maquinaria agrícola china tome la iniciativa en la transformación industrial. En medio de la tendencia global de la maquinaria agrícola hacia la electrificación y la inteligencia, la maquinaria agrícola china se ha adelantado en su despliegue, formando una barrera competitiva única. La tecnología de navegación satelital Beidou se aplica profundamente en la conducción autónoma de maquinaria agrícola, logrando operaciones de precisión centimétrica; las exportaciones de maquinaria agrícola de nueva energía han crecido de manera sustancial, y los drones para protección de cultivos han mantenido una posición de liderazgo con más del 60% de la cuota del mercado mundial, ofreciendo soluciones ecológicas para la transformación de la modernización agrícola en más de 100 países.

Sin embargo, el éxito no significa perfección. La industria china de maquinaria agrícola todavía enfrenta desafíos en componentes centrales de alta gama, influencia de marca, redes de servicio posventa en el exterior y apoyo financiero localizado. El gobierno chino ha introducido una serie de políticas, entre ellas deducciones adicionales por gastos de I+D, incentivos fiscales, subsidios para equipos pioneros, asignaciones preferenciales para compras y apoyo financiero, con el objetivo de alentar a las empresas de maquinaria agrícola a avanzar en innovación tecnológica y modernización industrial.

Para los países del Sur Global, la modernización agrícola ya no es un sueño lejano. La maquinaria agrícola china ofrece una alternativa realista, práctica y centrada en el agricultor. A medida que más máquinas llegan a las comunidades rurales, hacen mucho más que aumentar la productividad: reducen el esfuerzo de los agricultores, liberan más tiempo para las familias, elevan los ingresos de los hogares e inspiran a los jóvenes a ver un futuro en la agricultura. Y, sobre todo, están apuntalando la seguridad alimentaria global, la base de la estabilidad y el desarrollo de toda nación. La maquinaria agrícola china sigue mejorando. Pero ya está cambiando vidas.

(*) El autor es editor especializado en China de la red de medios Internews Pakistan y actualmente colabora con la Escuela de Política Pública y Gestión de la Universidad de Tsinghua, en Beijing, China.

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