El museo de Pamuk perdió la inocencia en Netflix

Finalmente fue estrenada la miniserie basada en la novela «El Museo de lnocencia» del escritor turco, quien incluso se dio el gusto de debutar como actor. Cómo fue la batalla legal que frenó la versión audiovisual de la obra.

Después de años de disputas legales, versiones frustradas y negociaciones que parecían no terminar nunca, el escritor turco Orhan Pamuk logró que El museo de la inocencia desembarcara finalmente en Netflix como una miniserie de nueve capítulos, bajo condiciones que él mismo supervisó con una minuciosidad comparable a la obsesión de su propio protagonista.

El novelista, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2006, había recibido hace seis años una propuesta de adaptación televisiva que lo dejó, según contó, “horrorizado”. La productora que entonces tenía los derechos había introducido cambios argumentales que, a su juicio, desvirtuaban el sentido de la historia de amor obsesivo ambientada en la Estambul de las décadas de 1970 y 1980. Pamuk decidió iniciar acciones legales para recuperar el control de su obra y atravesó un proceso que describió como costoso y desgastante.

Sentado en su estudio del edificio familiar en el barrio de Nisantasi, el autor fue entrevistado por The New York Times y recordó que llegó a pagar honorarios elevados a abogados en California mientras temía que la adaptación avanzara sin su consentimiento. El litigio se extendió durante dos años y concluyó en 2022 con un fallo favorable que le devolvió los derechos sobre la novela publicada en 2008.

A partir de entonces inició nuevas conversaciones, esta vez con la productora turca Ay Yapim, con la condición de conservar control total sobre el desarrollo del guion. Pamuk no aceptó adelantos ni firmó contrato hasta no revisar la versión definitiva de los nueve episodios y dejarla incorporada formalmente al acuerdo. También exigió que los créditos hicieran referencia no solo al libro sino al museo real que inauguró en 2012 en Estambul, inspirado en la ficción.

La miniserie, rodada en idioma turco y luego doblada y subtitulada a otros idiomas, reconstruye el universo de Kemal, un hombre burgués que desarrolla una relación obsesiva con Fusun, una joven de origen más humilde, y que tras el desenlace de la historia convierte objetos cotidianos asociados a ella en piezas de un museo. En la novela, esos objetos incluyen desde horquillas para el cabello hasta miles de colillas de cigarrillo cuidadosamente catalogadas.

La producción demandó cuatro años de trabajo, un plazo inusual para la industria televisiva local, según señaló Kerem Catay, responsable de la productora, quien destacó el involucramiento permanente del escritor en cada etapa del proceso. Pamuk revisó borradores, propuso modificaciones y mantuvo reuniones periódicas con el equipo creativo para asegurarse de que la adaptación respetara la estructura y el espíritu del libro.

El proyecto incluyó la recreación escenográfica del barrio de Nisantasi tal como era en los años setenta y eligió para los roles principales al actor Selahattin Pasali como Kemal y a Eylül Kandemir como Fusun, bajo la dirección de Zeynep Gunay Tan, seleccionada por el propio novelista. Algunas escenas fueron filmadas en el Museo de la Inocencia, que funciona como espacio expositivo abierto al público y como extensión material del relato literario.

Pamuk, de 73 años, señaló que la serie amplía el alcance internacional de su obra y reconoció que toda adaptación implica un delicado equilibrio entre fidelidad y lenguaje audiovisual. Admitió además que en el pasado fue criticado por sectores feministas por privilegiar la perspectiva masculina en la novela, y consideró que la mirada de una directora mujer aportó nuevos matices a la historia.

La miniserie marca además el debut del escritor como actor, ya que aparece interpretándose a sí mismo en algunas escenas en las que el personaje principal le confía su historia. El autor restó importancia a esa participación y sostuvo que no puede considerarse una actuación en sentido estricto.

Con esta producción, Pamuk suma un nuevo capítulo a una trayectoria que incluye novelas como El libro negro, Me llamo rojo y Nieve, obras que consolidaron su proyección internacional y motivaron que el jurado del Nobel destacara en su momento su capacidad para explorar el cruce y la tensión entre culturas.

La llegada de El museo de la inocencia al catálogo global de Netflix representa, para el escritor, la posibilidad de que nuevos públicos se acerquen tanto a la novela como al museo físico que la complementa, en una convergencia poco habitual entre literatura, espacio expositivo y producción audiovisual.

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