Wang Wei: “Este festejo es un punto de intercambio cultural entre China y Argentina”

La ciudad de La Plata se sumó este fin de semana a los festejos por el Año Nuevo chino con un multitudinario y colorido festival frente a la emblemática catedral de la ciudad.

El evento contó el sábado con la presencia del embajador de China en Argentina, Wang Wei; el intendente de la ciudad de La Plata, Julio Alak; y la ministra de Mujeres y Diversidad de la provincia de Buenos Aires, Estela Díaz; y la presidenta del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, Florenciia Saintout.

El embajador Wang destacó que «este festejo no solamente es un símbolo de la diversa cultura que tiene Argentina, sino que también constituye un punto y una plataforma de intercambio cultural entre China y Argentina».

Saintout, por su parte, afirmó que «la propuesta, que convoca a miles y miles de vecinos y vecinas, se consolidó como una de las celebraciones populares más importantes y esperadas de nuestra ciudad». «La cultura – agregó – es un puente que permite el conocimiento y el intercambio entre diferentes historias y tradiciones».

La jornada se extendió hasta horas de la noche con presentaciones de kung-fu y danzas tradicionales, así como diversas piezas coreográficas a cargo del Instituto Confucio de la Universidad Nacional de La Plata, un concierto del milenario instrumento de cuerdas chino guzheng por parte del Centro de Cultura y Arte de Jingya, coros chinos e incluso un ballet de tango sino-argentino.

El director de la Escuela Mei Hua de Kung Fu tradicional, Diego Martín González, resaltó que «(el evento) creció muchísimo, nosotros hace muchos años que empezamos a organizar estos festejos, y empezamos en una plaza chiquita de la ciudad, con muy poca gente; hoy por suerte, la comunidad china, después de 14 años, se acercó muchísimo, el parque gastronómico chino es muy grande».

Rafael Velázquez, presidente de la Fundación Pro Humanae Vitae, destacó que «cada vez los argentinos conocemos más la cultura china, conocemos más a los chinos, los chinos nos conocen más a nosotros. Si bien tenemos mucha distancia, somos los dos países más equidistantes en el planeta, estamos muy cerca en el corazón».

Uno de los momentos que concentró todas las miradas fue el tradicional «clavado de pupilas» para despertar al dragón, que estuvo protagonizado por las autoridades presentes, un ritual cargado de simbolismo que consiste en pintar sus ojos para infundirle vida y marcar el inicio de los buenos augurios asociados al Año Nuevo.

La fiesta continuó este domingo con un nuevo repertorio de actividades que incluyeron exhibiciones de artes marciales, coros, danzas tradicionales, ejecución instrumental, caligrafía, degustación gastronómica y muestras de objetos chinos asociados a la buena fortuna así como al Año del Caballo de Fuego.

Fuente: Xinhua

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