De los 20 mil volúmenes que albergaba la Gran Mezquita Omari, apenas quedan entre 3 mil y 4 mil ejemplares que voluntarios intentan restaurar con pinceles y guantes después de más de 700 días bajo el polvo y la pólvora.
En el casco antiguo de Ciudad de Gaza, dentro de lo que alguna vez fue la Gran Mezquita Omari, un grupo de voluntarios trabaja a contrarreloj para rescatar lo que queda de una de las bibliotecas más antiguas de los territorios palestinos. La mezquita, hoy convertida en un esqueleto de piedra y polvo, sufrió inmensos daños durante la guerra que comenzó en octubre de 2023 y que devastó gran parte del territorio, incluyendo sus centros culturales y religiosos más emblemáticos.

Haneen Al Amsi, jefa de la Fundación de Voluntarios Ojos en el Patrimonio, confesó que quedó conmocionada y atónita cuando vio por primera vez la destrucción de la biblioteca, y que esa imagen fue el motor que la impulsó a lanzar la iniciativa de restauración junto a otros jóvenes gazatíes. Según su relato, la parte oeste de la biblioteca se quemó por completo cuando la mezquita fue atacada, y el saldo fue devastador: se calcula que el lugar albergaba unos 20 mil libros, pero de ese total hoy apenas se conservan entre 3 mil y 4 mil ejemplares.
Entre los escombros y el polvo que lo cubre todo, los voluntarios examinan con paciencia fragmentos carbonizados de manuscritos y hojas amarillentas que alguna vez formaron parte de una colección invaluable. En una de las viejas salas de piedra, una mujer utiliza un pincel para limpiar con delicadeza un tomo antiguo, mientras otros voluntarios con mascarilla y guantes hojean pilas de libros apilados directamente sobre el piso. Amsi explicó que el estado de esos libros raros es deplorable porque permanecieron allí durante más de 700 u 800 días, expuestos a grandes daños y a los residuos de pólvora que dejó el bombardeo.

La biblioteca de la Gran Mezquita Omari es considerada la tercera más grande de Palestina, después de la de la Mezquita Al Aqsa y la Ahmed Pasha al Jazar. Se trata de una biblioteca histórica que contenía manuscritos originales y una colección diversa de libros sobre jurisprudencia, medicina, ley islámica, literatura y otros temas, y que durante siglos fue un faro cultural en la región. La historia de Gaza se remonta a miles de años y el diminuto territorio es un verdadero tesoro arqueológico que alberga piezas de civilizaciones pasadas como la cananea, la egipcia, la persa y la griega, pero más de dos años de guerra entre Israel y el movimiento islamista palestino Hamás pasaron factura a esos sitios patrimoniales.
Hasta enero de 2026, la agencia cultural de la Organización de las Naciones Unidas, Unesco, había verificado daños en 150 sitios desde el inicio de la guerra desatada por el ataque de combatientes de Hamás en territorio israelí. Entre esos lugares dañados figuran 14 sitios religiosos y 115 edificios de interés histórico o artístico, lo que da cuenta de la magnitud de la destrucción que afectó no solo a la población civil sino también a la memoria colectiva del pueblo palestino.

Una comisión independiente de Naciones Unidas indicó en junio de 2025 que los ataques israelíes a escuelas, sitios religiosos y culturales en Gaza constituyen crímenes de guerra, y afirmó en un informe que Israel eliminó el sistema educativo de Gaza y destruyó más de la mitad de los sitios religiosos y culturales en la Franja. Desde Israel calificaron a esa comisión como un mecanismo inherentemente sesgado y politizado del Consejo de Derechos Humanos, y aseguraron que el informe es otro intento de promover una narrativa falsa sobre la guerra en Gaza.
Amsi, sin embargo, prefiere concentrarse en la tarea que tienen por delante y sostiene que es fundamental restaurar los libros para preservar los registros culturales históricos. Para ella, esos libros representan la historia de la ciudad y son testigos de los eventos históricos que atravesó Gaza a lo largo de los siglos, y perderlos sería como perder una parte irremplazable de la identidad palestina.
