China impulsa una industria aérea de u$d 145.000 millones

Caballos al galope surcaron el cielo nocturno de Hefei, capital de la provincia china de Anhui. No eran reales ni una fantasía digital, sino parte de un espectáculo aéreo de luces con drones. La performance rompió un récord Guinness al mantener 22.580 drones en el aire de manera simultánea, controlados por un solo ordenador, y dejó una poderosa postal del presente chino.

La escena, exhibida en la gala de la Fiesta de la Primavera del mes pasado, condensó en pocos minutos el ascenso vertiginoso de una industria que China ya define como estratégica: la llamada “economía de baja altitud”, un concepto que engloba actividades de vuelo a baja altura con drones, es decir, vehículos aéreos no tripulados (UAV, según siglas en inglés), aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL, según siglas en inglés), helicópteros y toda la infraestructura vinculada.

Con la expansión de sus usos hacia regiones de nivel distrital y la mejora constante de la infraestructura, el tamaño de este sector estratégico podría superar en 2026 el billón de yuanes, alrededor de 145.000 millones de dólares.

No se trata de una apuesta coyuntural. Por tercer año consecutivo, este sector fue destacado en el informe sobre la labor del Gobierno presentado el jueves pasado ante la Asamblea Popular Nacional (APN). El documento lo identifica como una industria pilar emergente clave, junto con los circuitos integrados, la aviación, la industria aeroespacial y la biomedicina.

Los datos la plataforma de información sobre startups e inversiones ITjuzi muestran hasta qué punto el sector ya está despegando: en 2025 se registraron 255 nuevos eventos de inversión, lo que representa un aumento interanual del 71%. “La industria de baja altitud está pasando de la exploración tecnológica a la aplicación a gran escala”, afirmó Chen Shuxian, diputada de la APN.

La provincia de Guangdong está al frente de esa avanzada. Allí se concentran más de 15.000 empresas vinculadas a la aviación de baja altitud, es decir, más del 30% del total nacional. Pero su peso no se limita al mercado interno. Guangdong también ocupa una posición dominante a escala global, con drones destinados a usos civiles y comerciales no especializados que concentran el 70% de la cuota mundial de mercado y drones industriales que capturan el 50%. En 2025, además, las exportaciones provinciales de drones crecieron un 40,9%.

Uno de los hitos más simbólicos de ese liderazgo fue el EH216-S, fabricado por la empresa EHang, con sede en Guangdong, que se convirtió en la primera aeronave eVTOL del mundo en recibir certificación para vuelo tripulado.

“A nivel global, uno de los escenarios más influyentes para los eVTOL chinos son los espectáculos de formaciones de drones. Las empresas Damoda y High Great, con sede en Shenzhen, dominan ese mercado y controlan el 80% de la cuota global”, explicó Sun Yang, vicepresidente de la Asociación de la Industria de Vehículos Aéreos No Tripulados (UAV, siglas en inglés) de Shenzhen.

Sun atribuyó esa ventaja a la densidad industrial y a la integración productiva de China. “Apoyándose en una cadena industrial completa, el costo de un solo componente equivale a una quinta o una sexta parte del que tiene en Estados Unidos. Hay un dicho en China que dice que si uno camina por Huaqiangbei -un subdistrito de la provincia de Guangdong y uno de los mayores mercados electrónicos del mundo-, puede conseguir todas las piezas y componentes necesarios para un UAV”, expresó.

“En el futuro, esperamos que más UAV presten servicios a los mercados internacionales a nivel de consumo”, agregó.

Pero el fenómeno ya no se limita a exhibiciones o promesas futuras. China ha extendido ampliamente estas tecnologías al plano industrial. Hoy los drones se utilizan en control de plagas para agricultura y silvicultura, patrullaje y gestión urbana, respuesta ante emergencias y transporte logístico.

Según la Asociación de la Industria de la Información de China, hasta noviembre de 2025 se habían desplegado más de 300.000 drones agrícolas en todo el país, cubriendo más de 495 millones de acres en tareas de control de plagas, fertilización y transporte aéreo. El sector además se está desplazando hacia un modelo multitarea: los drones ya participan en siembra, fertilización, izado de cargas, inspección de campos y evaluación de desastres.

En inspección de líneas eléctricas, los UAV desplegados en Kunshan, provincia de Jiangsu, alcanzaron una cobertura del 100% de las líneas de transmisión. Y en terrenos complejos, la aeronave de transporte no tripulada Tianma-1000 completó con éxito su vuelo de prueba en enero, convirtiéndose en la primera plataforma china de transporte aéreo no tripulado de gran capacidad y costo medio/bajo diseñada para operar en altitudes elevadas y geografía difícil.

El usuario final también empieza a formar parte de este ecosistema. Meituan, gigante chino del comercio electrónico minorista, había completado hasta septiembre de 2025 unas 740.000 entregas comerciales con drones en ciudades como Shenzhen, Shanghái y Dubái. El impulso provino de la demanda de servicios de alta frecuencia, como reparto de comida, medicamentos y comercio minorista instantáneo.

A eso se suma el crecimiento de nuevas formas de consumo. Los deportes aéreos y las experiencias vinculadas al vuelo también vienen ganando terreno. En los primeros nueve meses de 2025, el negocio de los recorridos aéreos registró 672.000 pasajeros en vuelos turísticos, un incremento interanual del 27,7%.

Para Sun, la ventaja china también se explica por sus capacidades en investigación y formación. “Las ventajas de China radican en nuestra fuerte capacidad de control de costos y en nuestras capacidades de investigación. Tenemos instituciones de primer nivel como la Universidad Beihang, la Universidad de Aeronáutica y Astronáutica de Nanjing y la Universidad Politécnica del Noroeste, reconocidas por formar talento de excelencia en el campo aeroespacial. Otro factor clave es la integración entre industria, academia e investigación”, explicó.

El funcionario agregó que en 2025 se propuso la creación de un departamento específico de UAV en las universidades, y que más de 100 instituciones de educación superior presentaron propuestas en esa dirección. “En la segunda mitad del año veremos a una gran cantidad de estudiantes inscribiéndose en estos programas especializados”, sostuvo.

La dinámica innovadora del sector también se refleja en las patentes. Entre 2015 y 2024, el número de solicitudes de patentes de invención vinculadas a la economía de baja altitud en China se multiplicó por más de once. Solo en la primera mitad de 2025 se presentaron 11.165 nuevas solicitudes, lo que equivale a un incremento interanual del 51,6%.

En el terreno tecnológico, los próximos pasos están bastante definidos. “El próximo foco estará puesto en mejorar los sistemas de control de los eVTOL y la tecnología de baterías. Esto incluye avances en baterías de estado sólido, que permitirán vuelos de mayor duración. Actualmente, algunos eVTOL solo pueden volar unos 15 minutos, lo que limita su uso a demostraciones y recorridos turísticos. Si pudieran permanecer en el aire una hora o más, no solo mejorarían la experiencia de los paseos aéreos, sino que también se volverían viables para operaciones de transporte sostenibles”, indicó Sun.

La expansión de la infraestructura acompaña ese horizonte. Las zonas y las rutas de vuelo de baja altitud seguirán ampliándose en 2026, sobre la base del impulso ya acumulado el año pasado. Entre enero y octubre de 2025, por ejemplo, la ciudad de Nanjing aprobó 166 nuevas zonas aéreas, cubriendo más de 2.000 kilómetros cuadrados, y habilitó 28 nuevas rutas de vuelo con una extensión total de 556 kilómetros.

Las estimaciones del sector son todavía más ambiciosas. Según Guosen Securities, entre 2025 y 2030 la inversión total en la construcción de aeropuertos generales y plataformas de aterrizaje para eVTOL en toda China alcanzará los 599.600 millones de yuanes. Solo en 2026, además, se prevé la incorporación de más de 800 nuevos puntos de aterrizaje.

La economía de baja altitud ya no es una curiosidad futurista ni un recurso de espectáculo. En China empieza a consolidarse como una nueva frontera de industrialización, innovación, infraestructura y consumo masivo. Y como ocurre con tantos otros sectores estratégicos del país, el cielo dejó de ser el límite para convertirse en una nueva plataforma de desarrollo.

(*) El autor es editor especializado en China de la red de medios Internews Pakistan y actualmente colabora con la Escuela de Política Pública y Gestión de la Universidad de Tsinghua, en Beijing, China.

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