China se consolida como un nuevo polo mundial de cirugía robótica

Cuando el profesor Prokar Dasgupta operó en Londres a un paciente de 62 años con cáncer de próstata procedente de Gibraltar a principios de este año, fue la distancia lo que acaparó los titulares: unos 2.400 kilómetros separaban al cirujano, sentado frente a una consola en el Reino Unido, del sistema robótico que operaba dentro de un quirófano en Gibraltar, en el extremo sur de la península ibérica. El robot era de fabricación china, bautizado Toumai y desarrollado por Shanghai MicroPort MedBot.

La operación constituyó un hito y, aunque este tipo de intervenciones aún no se ha generalizado,  puso de relieve un cambio más amplio: China está dejando de ser únicamente un mercado demandante de cirugía robótica.

Las empresas internacionales están localizando en China una parte cada vez mayor de su producción y de sus trabajos de validación clínica, mientras que los fabricantes chinos amplían su escala en el mercado interno y ponen a prueba la demanda en el exterior. En conjunto, estos cambios acercan a China al centro de la cirugía robótica, como un lugar donde los sistemas se fabrican, se estudian, se adaptan y se exportan.

Las empresas internacionales profundizan su presencia

Para las compañías internacionales de robótica quirúrgica, China ya no representa únicamente la cantidad de equipos que sus hospitales pueden comprar. El mercado ha alcanzado una dimensión tal —estimaciones del sector lo sitúan en cerca de 10.000 millones de yuanes (unos 1.470 millones de dólares) en 2024— que las empresas consideran al país asiático un lugar donde fabricar, validar y adaptar la propia tecnología.

El ejemplo más claro es Intuitive Surgical. La compañía lidera, junto con la Universidad de Pekín, un estudio plurianual de síntesis de evidencia destinado a evaluar el impacto de los procedimientos robóticos sobre los resultados clínicos y los costos para los pacientes. Esa evidencia, según explicó recientemente Glenn Vavoso, presidente para Asia-Pacífico de la empresa, es la base sobre la que depende una adopción más amplia: ayudar a gobiernos y administradores hospitalarios a evaluar el “verdadero valor” que aporta la cirugía robótica, no solo en términos de resultados clínicos, sino también de ahorro de costos, utilización de recursos y capacidad operativa de los hospitales.

Ese esfuerzo se apoya sobre una presencia local mucho más profunda. Intuitive forma parte del ecosistema sanitario chino desde hace más de dos décadas y afirma que su tecnología ha contribuido al tratamiento de cerca de un millón de pacientes en el país. Sus sistemas da Vinci Xi destinados al mercado chino se ensamblan localmente a través de Intuitive Fosun, una empresa conjunta creada en 2017. Según la compañía, más del 80 por ciento de los sistemas Xi instalados en China durante 2025 fueron fabricados localmente, señaló Vavoso.

Intuitive también opera el da Vinci Innovation Hub en Beijing, y Vavoso indicó que la empresa busca asociaciones con compañías chinas de inteligencia artificial (IA) y tecnologías digitales que, combinadas con sus propios productos, “podrían hacer grandes cosas para la población china e incluso más allá de las fronteras de China”.

Intuitive no es la única firma extranjera que utiliza China como algo más que un destino de ventas. Durante un foro de salud celebrado en la reciente Exposición Internacional de la Cadena de Suministro de China, desde la firma Medtronic señalaron que su estrategia para China ha entrado en una fase “3.0”, pasando de ser un importador tradicional de tecnologías médicas globales a convertirse en codesarrollador del ecosistema local de innovación. La empresa destacó una planta de fabricación de marcapasos en Lingang, Shanghai —que fue descripta como la única base de producción de marcapasos establecida por una multinacional en China— y un centro de innovación digital inaugurado el pasado octubre en Beijing E-Town para colaborar con socios locales en IA y salud digital.

Los fabricantes chinos ganan escala y salen al mundo

Las empresas chinas están creciendo desde el otro extremo. Durante años, la cirugía robótica en China estuvo asociada a sistemas importados instalados en hospitales de primer nivel. Esa situación está cambiando a medida que fabricantes nacionales obtienen autorizaciones para sistemas endoscópicos, ortopédicos, neuroquirúrgicos y vasculares, y conforme los hospitales buscan robots que puedan adquirirse, mantenerse y utilizarse a un costo menor.

Ese sólido mercado doméstico está proporcionando a algunas compañías chinas una plataforma para expandirse internacionalmente.

El caso más claro es el robot Toumai, de MicroPort MedBot. La empresa informó que sus ingresos alcanzaron 551,1 millones de yuanes (unos 81 millones de dólares) en 2025, es decir, un aumento del 114 por ciento respecto del año anterior. Los mercados internacionales aportaron alrededor de 400 millones de yuanes (unos 58,8 millones de dólares), equivalentes al 73 por ciento de la facturación total. En la presentación de sus resultados anuales, la compañía también señaló que Toumai recibió más de 100 nuevos pedidos en 2025 y que ya se habían instalado más de 140 sistemas en todo el mundo.

Su expansión inicial en el exterior muestra dónde está encontrando primero aceptación esta propuesta. En Marruecos, la empresa afirma que cuatro sistemas Toumai ya están en funcionamiento y han realizado más de 500 procedimientos. En India, el Hospital Kokilaben Dhirubhai Ambani, en Mumbai, se convirtió en una de las primeras instalaciones emblemáticas del sistema fuera de China, donde, según la empresa, los médicos realizaron más de 50 procedimientos urológicos durante el primer mes. En Tailandia, el Hospital Rajavithi fue designado como centro de formación para el sistema. En Brasil, MicroPort MedBot informó que el Hospital Nove de Julho llevó a cabo lo que describió como la primera cirugía remota comercial realizada en seres humanos en América Latina utilizando Toumai.

Estos casos no convierten todavía a Toumai en una referencia mundial. Lo que muestran es algo más acotado, pero importante: los fabricantes chinos de robots quirúrgicos están encontrando una aceptación inicial en mercados donde el costo, la capacitación y el soporte técnico han condicionado históricamente la expansión de la cirugía robótica.

¿Por qué ahora y qué sigue faltando?

Dos cambios en el mercado chino ayudan a explicar el momento actual. El primero es regulatorio. Desde 2018, los sistemas robóticos para cirugía endoscópica son gestionados como equipos médicos de gran escala de categoría B, con permisos administrados por las autoridades sanitarias provinciales, en lugar de la Comisión Nacional de Salud, flexibilizando una restricción que limitaba la cantidad de equipos que cada provincia podía instalar. Posteriormente, el XIV Plan Quinquenal elevó la cuota nacional para sistemas robóticos de cirugía laparoscópica hasta 559 unidades, frente a las 225 previstas en el ciclo anterior.

El segundo cambio radica en la forma en que compradores y responsables de políticas públicas evalúan el valor de estas tecnologías. Las señales regulatorias recientes ponen mayor énfasis en las necesidades clínicas y en el valor aportado por medicamentos y dispositivos médicos, explicó Alicia Zhang, directora de la oficina en China de APACMed, la asociación de tecnología médica con sede en Singapur que promueve la innovación sanitaria en Asia-Pacífico. A su juicio, esto representa un cambio respecto de años anteriores, cuando el debate se centraba principalmente en los productos y en las compras por volumen. No obstante, tanto ella como diversos analistas advierten que esta transformación sigue siendo desigual y aún se encuentra en fase piloto.

Lo que todavía falta es el ecosistema que rodea a las máquinas. Aún es necesario desarrollar reglas de financiación, estándares de datos y sistemas de formación. Los hospitales y los financiadores continúan aprendiendo a traducir los resultados clínicos en criterios de compra. Los datos necesarios para entrenar la próxima generación de sistemas permanecen fragmentados entre hospitales. Las normas internacionales para los robots quirúrgicos habilitados por IA todavía están en desarrollo, y ni siquiera existe una definición consolidada sobre qué constituye exactamente un dispositivo médico impulsado por IA. “La IA puede incorporarse prácticamente a cualquier cosa”, comentó recientemente Alicia, “y precisamente ese es el problema”.

Para Alicia, esto convierte a la gobernanza y a las plataformas confiables en parte de la oportunidad de China. Considera que el país podría colaborar con naciones del Sur Global para desarrollar un sistema de gobernanza de la IA que permita suministrar desde China productos de tecnología médica basados en IA de manera responsable y con estándares adecuados. La demanda ya existe.

(*) El autor es editor especializado en China de la red de medios Internews Pakistan y actualmente colabora con la Escuela de Política Pública y Gestión de la Universidad de Tsinghua, en Beijing, China.

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