La gobernanza global de la inteligencia artificial (IA) tuvo una semana intensa. Días después de que las Naciones Unidas celebraran en Ginebra su primer Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA, 29 países firmaron el 16 de julio en Shanghai el acuerdo fundacional de la Organización Mundial para la Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO, según siglas en inglés), mientras que la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (WAIC, según siglas en inglés) también produjo entre el 16 y el 18 de julio una serie de resultados en materia de gobernanza: un marco de gobernanza de la IA industrial de la ONU desarrollado con instituciones chinas y británicas, iniciativas sobre interoperabilidad y confianza entre agentes de IA, un plan de acción internacional sobre ética de la IA y compromisos chinos de capacitación y cooperación para economías en desarrollo, entre muchos otros.
Detrás de todos estos avances, China lleva años elaborando y aplicando normas nacionales sobre IA a una escala que ningún otro país ha intentado. ¿Cuánto de esa experiencia puede compartirse y qué adoptarían realmente otros países?
¿Qué hay para compartir?
La respuesta comienza por lo que necesita hoy la gobernanza global. Durante la mayor parte de la última década, el trabajo consistió en acordar principios: que la IA debía ser justa, transparente, segura y estar sujeta a supervisión humana. “Algunos de esos principios ya están prácticamente establecidos. Hay una convergencia en torno a principios comunes en casi todo el mundo”, afirmó John Higgins, presidente de la Asociación Internacional de Gobernanza de la IA, al margen de la WAIC. “Ahora estamos viendo el trabajo necesario para construir sobre esos principios”, agregó.
Esto significa instrumentos en lugar de declaraciones: etiquetas que un usuario pueda ver, certificados que un auditor pueda emitir e informes de prueba que un regulador pueda aceptar. Traducir los principios en resultados prácticos y aplicables “no es fácil, pero puede hacerse”, señaló Higgins, y ese trabajo ya está en marcha en organismos internacionales de normalización, los espacios donde, según explicó, ingenieros de empresas de distintos países trabajan sobre los mismos problemas técnicos.

En un foro sobre gobernanza de la IA celebrado el sábado pasado en el marco de la WAIC, los participantes expusieron cuatro tipos de instrumentos surgidos del despliegue a gran escala realizado por China.
El primero es la certificación. Huawei recibió en marzo la certificación ISO/IEC 42001, la primera norma internacional para sistemas de gestión de IA, que establece requisitos sobre cómo una organización gobierna la IA a lo largo de todo su ciclo de vida. La certificación abarca cinco grupos empresariales centrales y casi 100 instalaciones en todo el mundo, y fue auditada y emitida por SGS, organismo con sede en Suiza. Gan Bin, vicepresidente de Huawei para normalización y desarrollo industrial, dijo en el foro que la empresa quiere que los requisitos de gobernanza se estandaricen globalmente, de modo que “cuando desarrollemos productos, haya reglas que seguir”.
El segundo es el etiquetado de contenidos. Según las normas vigentes desde el 1 de septiembre de 2025, los textos, imágenes, audios y videos generados por IA deben incluir una advertencia visible y metadatos legibles por máquinas incorporados al archivo, de modo que las plataformas puedan seguir identificando el contenido sintético después de que haya sido copiado o vuelto a cargar. Una norma nacional especifica cómo deben incorporarse esas marcas. Zhang Chao, profesor asociado de ingeniería electrónica de la Universidad de Tsinghua, describió la cadena técnica que se está construyendo en torno a ese requisito.
El tercero es la evaluación sectorial. En la industria automotriz, donde la IA incide tanto en las cadenas de suministro como en las decisiones de conducción, Fan Hailong, del Instituto de Investigación de Tecnología de Pruebas Vehiculares de China Merchants, describió un sistema de cumplimiento integrado en el propio ciclo de desarrollo: pruebas de fábrica, actualizaciones remotas y registros de mantenimiento, con trazabilidad de auditoría conservada de una manera que permita determinar responsabilidades después de un incidente. Un vehículo inteligente, afirmó, es “una terminal móvil de IA”.

El cuarto instrumento se refiere al costo ambiental de la propia IA. Zhang Jian, vicedecano del Instituto de Cambio Climático y Desarrollo Sostenible de Tsinghua, señaló que el desarrollo sostenible fue incorporado a los objetivos centrales de la WAICO mediante el concepto de “IA sostenible”: priorizar la energía verde para las cargas de trabajo de IA, reducir y reciclar el agua utilizada en la refrigeración de centros de datos y gestionar el hardware a lo largo de todo su ciclo de vida.
¿Cómo podría trasladarse?
En el foro sobre gobernanza de la IA, Zhu Xufeng, decano de la Escuela de Políticas Públicas y Gestión de Tsinghua, describió dos vías. La primera es la difusión de políticas: los gobiernos que elaboran sus propias normas estudian lo que hizo China y toman elementos de manera selectiva, incorporándolos gradualmente en lugar de adoptarlos en bloque. La segunda es la co-creación multilateral frente a problemas que ningún país puede resolver por sí solo, mediante la elaboración conjunta de marcos.
Ambas vías son selectivas por diseño -los gobiernos toman lo que se adapta a sus necesidades-, lo que coincide con la forma en que la demanda describe sus propias prioridades.
Para los países en desarrollo, las prioridades en gobernanza de la IA pueden comenzar por la infraestructura digital, continuar con la capacidad regulatoria y luego con las competencias, explicó Higgins. Sobre el segundo aspecto, señaló que los países sin medios para construir un marco desde cero “pueden adoptar soluciones ya elaboradas por otros que se ajusten a sus necesidades”.
Los anuncios de China en Shanghai siguieron esa secuencia: 5.000 plazas de capacitación en IA para países en desarrollo durante cinco años, centros internacionales de cooperación en aplicaciones de IA que se construirán con la ASEAN, la Liga Árabe, la Unión Africana, la CELAC, la OCS y los BRICS, y el despliegue de “Mazu”, el sistema chino de alerta meteorológica temprana impulsado por IA, en 30 países.
Pero los países en desarrollo también pueden contribuir. En declaraciones al margen de la WAIC, Jason Slater, director de IA, Digitalización e Innovación de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), señaló que el Sur Global alberga “una enorme cantidad de talento y datos todavía sin aprovechar” y que los problemas aún no resueltos en esos países constituyen en sí mismos un activo: una fuente de casos de uso y entornos de prueba regulatorios que permiten convertir principios en prácticas verificadas. “No deberíamos subestimar el deseo de esos países de utilizar la IA y de ayudar a construir un diálogo futuro sobre gobernanza”, afirmó.
Un comienzo, con trabajo por delante
China “ya realiza una enorme contribución a la gobernanza global de la IA”, señaló Higgins, a través de sus instituciones de investigación y de su papel como convocante.

Los obstáculos que quedan por delante son prácticos, como, por ejemplo, certificados reconocidos en el exterior, marcas de agua legibles entre plataformas e informes de prueba aceptados por reguladores extranjeros. El informe de la ONU de 2024 Governing AI for Humanity identificó tres brechas persistentes en la gobernanza global: representación, coordinación e implementación.
Un primer caso podría surgir en Mongolia, que ha expresado de manera explícita su intención de avanzar junto con socios chinos. El expresidente Nambaryn Enkhbayar dijo en el foro que su país planea enviar a jóvenes mongoles a realizar estudios de posgrado en IA para desarrollar la tecnología en cooperación con países como China, y que quiere trabajar con la Universidad de Tsinghua y empresas chinas en una reconstrucción digital de Karakórum, la antigua capital mongola. Slater respondió en el acto e invitó a Mongolia a sumarse a los primeros proyectos piloto del nuevo marco de la ONUDI. Así podría verse un ejemplo práctico del primer tramo del recorrido internacional de la gobernanza china de la IA.
(*) El autor es editor especializado en China de la red de medios Internews Pakistan y actualmente colabora con la Escuela de Política Pública y Gestión de la Universidad de Tsinghua, en Beijing, China.
