El comercio de servicios refuerza la complementariedad entre China y Estados Unidos

El superávit de Estados Unidos en el comercio de servicios alcanzó un máximo histórico, y China constituye su principal fuente. A medida que la inteligencia artificial (IA) y las tecnologías digitales transforman el panorama del comercio de servicios, la complementariedad entre ambos países en este ámbito se vuelve más marcada que nunca.

“Después de nuestra primera misión comercial a Beijing el año pasado, regresé para mi segundo viaje. Estamos conversando con una empresa china de servicios digitales sobre las operaciones digitales de las tiendas minoristas Brooklyn Made, desde el comercio electrónico y el marketing hasta TikTok Shop”, afirmó Randolph Peers, presidente y director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Brooklyn, durante la Feria Internacional de Comercio de Servicios de China, a la que asiste por primera vez.

Randolph Peers, presidente y director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Brooklyn, Nueva York, durante la Conferencia Global de Empresarios sobre Comercio de Servicios 2026, organizada por la Alianza Global para el Comercio de Servicios el 10 de septiembre de 2026.

Los servicios representan actualmente más de una cuarta parte del comercio mundial y se han convertido en un motor clave del crecimiento del comercio internacional, según Jiang Zengwei, presidente de la Alianza Global para el Comercio de Servicios.

El año pasado, las importaciones y exportaciones totales de servicios de China alcanzaron 1,18 billones de dólares, un 7,4% más que el año anterior. Las importaciones de servicios llegaron a 620.000 millones de dólares, las segundas más elevadas del mundo.

Estados Unidos continúa siendo el mayor actor mundial en el comercio de servicios. Su superávit alcanzó el récord de 339.500 millones de dólares en 2025, con China como principal fuente. Según datos de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, el país registró el año pasado un superávit de 34.400 millones de dólares en su comercio de servicios con China, equivalente a casi 100 millones de dólares diarios.

Durante el primer trimestre de 2026, Estados Unidos registró un superávit de 9.366 millones de dólares en su comercio de servicios con China, un 8,26% más que un año antes. Los servicios vinculados con viajes -en particular el gasto de estudiantes y turistas chinos-, junto con las regalías por propiedad intelectual y los servicios financieros, figuran entre las principales fuentes.

“A pesar de las restricciones existentes en algunos sectores de alta tecnología, el comercio electrónico transfronterizo, las aplicaciones de IA y los servicios digitales de salud han continuado creciendo moderadamente”, señaló Neil Wang, vicepresidente sénior global y presidente para China de la consultora estadounidense Frost & Sullivan. “La demanda también se mantiene sólida en la distribución de bienes de consumo, los servicios para cadenas de suministro manufactureras y la infraestructura logística”, agregó.

Abriendo puertas

A medida que las empresas chinas destinan cada vez más recursos a sus operaciones globales, surgen nuevas oportunidades para las compañías estadounidenses del sector de servicios.

“Cada vez más empresas chinas están estableciendo cadenas de suministro, instalaciones manufactureras, operaciones de investigación y desarrollo, redes de marketing, sistemas de atención al cliente y capacidades operativas locales en el exterior. Este cambio está generando una nueva demanda de servicios profesionales”, afirmó Andrew Wu, director ejecutivo de Dun & Bradstreet China, empresa proveedora de servicios de datos y análisis.

Desde la perspectiva del crecimiento, las empresas necesitan comprender los mercados locales, encontrar clientes y proveedores e identificar nuevas oportunidades. Al mismo tiempo, necesitan proteger su flujo de caja, verificar a sus contrapartes, comprender las estructuras de propiedad y control, gestionar los riesgos crediticios y de las cadenas de suministro y cumplir con los requisitos regulatorios de diferentes mercados.

“Como resultado, las empresas chinas buscan un apoyo más sofisticado en inteligencia de mercado, evaluación de socios, gestión de riesgos y cumplimiento regulatorio. Esto, a su vez, está impulsando el crecimiento de los servicios de Dun & Bradstreet para las empresas que se expanden en el exterior”, señaló Wu.

David He, director general y socio sénior de Boston Consulting Group, identifica tres tendencias. En primer lugar, las empresas requieren cada vez más soluciones integrales que reúnan en un único servicio estrategia, cuestiones tributarias y cumplimiento normativo. En segundo lugar, buscan apoyo de largo plazo en lugar de asesoramiento para proyectos puntuales. En tercer lugar, la IA gana terreno y las empresas exploran cómo sistematizar el conocimiento profesional y ponerlo directamente a disposición de quienes lo necesitan.

Cirujano robótico con IA exhibido durante la Feria Internacional de Comercio de Servicios de China, celebrada en Beijing del 9 al 13 de septiembre de 2026.

China continúa abriendo su mercado de servicios y perfeccionando su sistema de listas negativas para el comercio transfronterizo de servicios. El país introdujo una serie de medidas de apertura en turismo, salud y telecomunicaciones, al tiempo que estableció zonas nacionales de demostración para el desarrollo innovador del comercio de servicios.

También se publicó un catálogo de políticas para fomentar la importación de servicios de investigación y desarrollo, diseño, propiedad intelectual y tecnología digital, con el objetivo de fortalecer la innovación y acelerar la modernización industrial.

Para las empresas globales, incluidas las estadounidenses, estos cambios están generando mayor espacio para expandirse en China.

En el marco de un programa piloto destinado a profundizar la apertura de los servicios de telecomunicaciones de valor agregado en el Puerto de Libre Comercio de Hainan, Dun & Bradstreet se convirtió en una de las primeras empresas con inversión extranjera en China en obtener una licencia de proveedor de contenidos de internet (ICP, por sus siglas en inglés). La medida abrió el camino para el desarrollo y lanzamiento de su primer producto dirigido directamente a consumidores, Global CHA, una plataforma global de información empresarial.

“Más importante aún, se están desarrollando las reglas básicas que regulan los datos como factor de producción, las normas para garantizar flujos de datos seguros y conformes con la regulación son cada vez más claras, y se están mejorando los sistemas que regulan el acceso de la inversión extranjera y los servicios”, señaló Wu.

Socios naturales

Fundamentalmente, las diferencias estructurales entre las economías china y estadounidense han creado áreas naturales de complementariedad en el comercio de servicios. “Las empresas estadounidenses aportan décadas de experiencia internacional, carteras de productos consolidadas y redes empresariales globales. China, mientras tanto, ofrece una enorme variedad de escenarios de aplicación, una fuerte demanda de servicios personalizados y rápidos ciclos de innovación”, afirmó Wu.

En 2025, las exportaciones estadounidenses de servicios financieros al resto del mundo alcanzaron 212.900 millones de dólares, mientras que las exportaciones correspondientes a derechos por el uso de propiedad intelectual llegaron a aproximadamente 126.000 millones de dólares, generando un superávit cercano a 80.000 millones de dólares.

Neil Wang, de Frost & Sullivan, destacó cuatro fortalezas particulares del mercado chino. En primer lugar, China posee uno de los mercados de consumo más profundos del mundo y la mayor población de ingresos medios a escala global. Una mayor interacción entre el consumo urbano y rural, junto con un panorama económico regional más diverso, ofrece a los proveedores de servicios una amplia variedad de entornos reales en los cuales probar y perfeccionar sus ofertas, desde la adopción masiva hasta productos y servicios de mayor valor agregado.

En segundo lugar, el gigante asiático cuenta con una infraestructura digital y un ecosistema de consumo maduros. La elevada penetración de internet móvil, un ecosistema de comercio electrónico consolidado y la amplia adopción de aplicaciones de IA convierten a China en un entorno natural para probar servicios digitales.

En tercer lugar, China posee capacidades industriales y de ingeniería difíciles de reproducir en otros lugares, con un sistema manufacturero que abarca todas las categorías industriales. Además, en áreas de frontera como la IA, la biomedicina y los semiconductores, China está pasando de la aplicación y el despliegue hacia la innovación original. Los ciclos de innovación más cortos están generando nuevas fuentes de crecimiento tecnológico e industrial para los inversores de largo plazo.

La próxima gran oportunidad

La IA y las tecnologías digitales son consideradas una de las áreas más prometedoras del comercio de servicios entre China y Estados Unidos. Según Wang, la IA está transformando el comercio mundial de servicios en tres dimensiones: la manera en que se prestan los servicios, los ámbitos en los que cooperan las empresas y la forma en que se divide el trabajo.

En cuanto a la prestación de servicios, se está produciendo una transición desde la creación de contenidos y el procesamiento de información intensivos en trabajo hacia la ejecución de tareas mediante agentes de IA y la automatización de flujos de trabajo. Los modelos de IA pueden integrarse en los sistemas corporativos mediante interfaces de programación de aplicaciones (API) y flujos de trabajo basados en agentes, reduciendo la dependencia de las empresas respecto de las dotaciones tradicionales de personal y de la ubicación física.

El alcance de la cooperación también está cambiando. Los servicios tradicionales de tecnologías de la información están dando paso a soluciones de IA específicas para cada industria, sistemas de conocimiento empresarial e ingeniería de agentes de IA. Los servicios se vuelven más intensivos en tecnología y dependen cada vez más de los datos.

“Estados Unidos continúa liderando en modelos fundacionales y de frontera de IA, mientras que China está desarrollando fortalezas en las aplicaciones y el despliegue industrial, apoyándose en su enorme cantidad de casos de uso en entornos reales, sus capacidades de ingeniería y la retroalimentación proporcionada por los datos.

Por lo tanto, ambos países tienen áreas potenciales de complementariedad a lo largo de la cadena tecnológica. Estados Unidos posee una profunda experiencia en diseño de chips, automatización del diseño electrónico y propiedad intelectual (EDA/IP), ecosistemas de software fundacional y modelos de frontera. China, por su parte, está aprovechando su enorme mercado, la rápida iteración de aplicaciones y sus cadenas de suministro flexibles para desarrollar capacidades distintivas en comercio electrónico transfronterizo, comercio mediante transmisiones en vivo, interacción con dispositivos inteligentes y personalización inversa del consumidor a la manufactura (C2M)”, afirmó Wang.

Sin embargo, también existen riesgos que deben tenerse en cuenta. Aunque el 70% de las instituciones financieras del mundo ya incorporó la IA a su agenda, menos del 20% ha logrado monetizarla a gran escala, según un informe de BCG.

David He plantea que las empresas que atraviesan procesos de transformación mediante IA deberían concentrarse en tres áreas: estrategia, talento e infraestructura. El punto de partida debe ser el negocio principal, sus indicadores clave y sus productos fundamentales, para luego utilizar la IA con el objetivo de fortalecerlos. La adopción a gran escala requiere un esfuerzo de toda la empresa, lo que implica conseguir el compromiso de los empleados en todos los niveles. También es necesario desacoplar los sistemas heredados y hacerlos accesibles mediante API, además de construir nueva infraestructura, incluidos sistemas de cómputo para grandes modelos, plataformas de agentes de IA y capacidades de programación asistida por IA.

(*) El autor es editor especializado en China de la red de medios Internews Pakistan y actualmente colabora con la Escuela de Política Pública y Gestión de la Universidad de Tsinghua, en Beijing, China.

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