Tertulias literaria no eran las de antes, son las de Martín Kohan y Wei Ran

Las imaginaciones literarias sobre una China nunca visitada, la lectura pragmática de Borges y los cruces entre tradiciones y vanguardias articularon un diálogo imperdible en la UBA. En un aula colmada de Filosofía y Letras, el encuentro sinológico desarmó los puentes culturales, los viajes históricos y los espejos cruzados entre las letras argentinas y orientales.

Los imaginarios de Jorge Luis Borges sobre China, los viajes de Ricardo Piglia a ese país o las tradiciones y vanguardias en las literaturas de Argentina o China fueron algunos de los temas sobre los que dialogaron los escritores Wei Ran y Martín Kohan en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

Fue el viernes 4 de septiembre, durante el segundo encuentro organizado por el Área Interdisciplinaria de Estudios Sinológicos (AIES), en el  cual Wei, profesor de la Universidad de Tsinghua, ya había disertado la semana previa sobre las miradas chinas en torno al concepto de Sur Global.

Esta vez, y nuevamente con mucho público presente, el autor de novelas como “Bahía Blanca” o “Ciencias Morales” y el traductor de escritores como Gabriel García Márquez o Adolfo Bioy Casares mantuvieron un intercambio de ideas sobre literaturas argentina y china moderado por las profesoras Lelia Gándara y Verónica Flores.

Sobre Borges, Kohan planteó que “tomaba más bien a la China leída. Como sabemos, nunca viajó. Pero esa China mediada por lo que leía o le contaban de ella, le servía a los fines de su literatura. Borges tenía mucho de eso: usar pragmática, utilitariamente esos saberes, no tanto por curiosidad cultural o para investigar, sino solo si le era útil para lo que escribía. Y de China entonces le interesaba por su simbología y filosofía”.

En cierto modo lo comparó con Bertolt Brecht, quien tampoco nunca viajó a China, pero encontró en formas teatrales (chinas, en su caso) que le resultaban culturalmente lejanas, un modelo para romper con la identificación inmediata del espectador.

A su vez, Wei contó cómo Borges ha influido en muchos autores chinos, y ambos citaron también a escritores como María Rosa OliverBernardo Kordon o Juan L. Ortiz que sí fueron a China en la época de viajeros de los años ‘50s. Y a escritores actuales que han hecho referencias a China tomado a temas chinos en sus obras, como César Aira. O también la ola de los viajeros de los años 70s, con el ejemplo de Piglia (lamentaron que aún no se conozcan completos los diarios de “Emilio Renzi” sobre China), u otros escritores, que igual que en las dos décadas anteriores visitaron Oriente sobre todo por sus simpatías políticas con el comunismo o el maoísmo.

Eso llevó a un diálogo entre ambos sobre tradición y vanguardia. “Es curioso que la revista de vanguardia argentina de los años 20s del siglo pasado se llamara ‘Martín Fierro’, todo un símbolo de la tradición y el gaucho”, dijo Kohan. Para él, la tradición se buscaba imponer como una suerte de contención a la masiva inmigración europea, y eso “obturaba” las vanguardias que sí existían en Europa o en Rusia.

“Borges también operaba como un freno, él sí había traído algunas vanguardias de Europa como el ultraísmo, pero era algo muy moderado”. Y le preguntó a Wei Ran cómo era el tema vanguardia en China, qué significaba ser vanguardista en un país “de cultura milenaria, con largas tradiciones”.

El escritor chino le contestó que eso es relativo, porque en su país “también hay una nación nueva, en cambio permanente y una pasión por crear una nueva tradición. Hay un proceso continuo de reinvención de la tradición”, afirmó.

Wei reparó en particular en las figuras de Lu Xun y su relato “El Grito” (1923), luego en la escritora revolucionaria Ding Ling con su novela “El sol brilla sobre el río Sanggan” (1948) y en Bei Dao, poeta que se destacó en la década de 1970. También habló de los poetas “oscuros” de los años 80s, “más difíciles que los de la poesía ‘didáctica’ que se había impuesto en todo el tiempo anterior”.

Ambos escritores hicieron finalmente referencias a procesos actuales, por ejemplo los “escritores no profesionales” de China, como el ingeniero Cao Fengze, quien escribió sobre sus experiencias en África muy exitosamente, contó Wei, o al impacto de la Inteligencia Artificial en literatura. Kohan fue lapidario al respecto: “Es una estafa, literatura es básicamente leer y escribir, es lo que nos hace felices. ¿Cómo vamos a ir a buscarla a la IA?”, preguntó al público.

Fuente: Revista DangDai

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