El RMB chino se consolida como alternativa al dólar

Desde finales de marzo, la moneda de China, el renminbi (RMB), ha estado en alza, alcanzando repetidamente máximos de tres años. El 14 de abril, el RMB onshore superó los 6,82 por dólar en la apertura, en lo que fue su nivel más fuerte desde el 24 de marzo de 2023. En medio del aumento de las tensiones en Medio Oriente, el RMB fue en un momento la única moneda importante que se apreció frente al dólar en un período de un mes que finalizó el 3 de abril.

En ningún lugar esto es más visible que en los mercados energéticos. En marzo, la liquidación en RMB en el comercio de petróleo crudo de China con Medio Oriente superó el 41% por primera vez, superando al euro para convertirse en la segunda moneda más utilizada después del dólar (52%).

El Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos de China (CIPS, según siglas en inglés) también subraya esta tendencia acelerada, al procesar un récord de 1,2 billones de yuanes (165.000 millones de dólares) en un solo día el 2 de abril. En marzo, el volumen promedio diario alcanzó los 920.500 millones de yuanes, el nivel más alto en un año. El sistema ahora conecta a más de 1.500 instituciones financieras en 124 países y regiones, con volúmenes de transacciones que crecen alrededor de un 43% interanual.

La “prima de estabilidad”

La “prima de estabilidad” de China es lo que hace que sus activos sean cada vez más atractivos para los inversores globales, argumenta Tianchen Xu, economista sénior de Economist Intelligence Unit.

“En primer lugar, China está lejos del epicentro de las tensiones geopolíticas y no está directamente involucrada. Como resultado, es poco probable que los activos chinos enfrenten interrupciones físicas derivadas de conflictos. En segundo lugar, China mantiene amplias reservas de petróleo, lo que proporciona un amortiguador frente a posibles shocks de oferta. En tercer lugar, China posee una cadena de suministro industrial completamente integrada y robusta. Esto garantiza una producción doméstica ininterrumpida y también permite al país expandir sus exportaciones hacia mercados globales afectados por disrupciones. En conjunto, estos factores permiten a las empresas chinas seguir generando ganancias incluso durante períodos de elevada volatilidad”, afirmó el economista.

El comportamiento de los bonos soberanos chinos es ilustrativo: en marzo, los rendimientos de los bonos a 10 años descendieron apenas un punto básico, mientras que los rendimientos equivalentes en Estados Unidos y el Reino Unido aumentaron con fuerza -en 38 y 68 puntos básicos respectivamente-, señal de fuertes ventas.

Las empresas recurren cada vez más al financiamiento en RMB, atraídas en parte por ahorros de costos de hasta el 2% en capital de trabajo, según datos de London Stock Exchange. De acuerdo con datos publicados conjuntamente por SWIFT y el Banco Popular de China, la participación del RMB en el financiamiento comercial creció aproximadamente un 41% en los últimos dos años. La emisión de “bonos panda” alcanzó los 104.700 millones de yuanes entre enero y principios de abril, el doble que un año antes y tras una emisión récord de 1,83 billones de yuanes en 2025. La emisión de bonos offshore “dim sum” en marzo alcanzó un récord mensual de 150.000 millones de yuanes, lo que representa un incremento interanual del 180%.

La diversificación lejos del dólar proporciona un catalizador inmediato, ya que la moneda hegemónica tradicional está atrapada en déficits comerciales, burbujas de activos, niveles de deuda exorbitantes y desigualdad en la riqueza.

Un informe de Deutsche Bank señaló que mucho ya había comenzado a cambiar antes de que estallara la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán: Estados Unidos ya no era el mayor comprador de petróleo de Medio Oriente, dado que la revolución del shale lo volvió energéticamente independiente, mientras que Arabia Saudita vendía más de cuatro veces más petróleo a China que a Estados Unidos. Las sanciones a Rusia e Irán implicaron que una parte significativa del comercio petrolero ya se realizaba fuera de los circuitos del dólar.

Un riesgo mayor, de largo plazo, radica en la transición energética global. Como señala el banco, “el mundo podría diversificarse alejándose de los combustibles fósiles comercializados hacia energía producida domésticamente”, lo que potencialmente socavaría la base misma del sistema del petrodólar desde el lado de la demanda.

Los últimos datos publicados por el FMI el 30 de marzo muestran que, al cuarto trimestre de 2025, la participación del dólar en las reservas globales de divisas se ubicó en 56,77%, su nivel más bajo desde que el FMI comenzó a compilar estas estadísticas en 1995.

El ex economista jefe del FMI y profesor de Harvard, Kenneth Rogoff, realizó una audaz predicción en una entrevista con South China Morning Post: en los próximos cinco años, el RMB podría emerger como una moneda de reserva global.

Construyendo impulso

El ascenso del RMB se viene gestando desde hace tiempo. Un estudio publicado en febrero en el China Journal of Commerce señala que el RMB está comenzando a formar un “efecto ancla” regional que ejerce una influencia tangible sobre los marcos de política cambiaria en Asia Oriental y América Latina, regiones con fuertes vínculos comerciales con China.

Factores estructurales como la intensidad del comercio bilateral, la integración industrial y la cooperación financiera están impulsando esta tendencia. El RMB ya se ha convertido en una moneda ancla estadísticamente significativa en los sistemas cambiarios de algunos mercados emergentes -en particular Brasil, Chile, Malasia e Indonesia-, mientras que el rol ancla del dólar muestra señales de debilitamiento. Esto sugiere una evolución gradual y estructural del sistema monetario global.

El tamaño de la economía y la presencia comercial de China justifican su ascenso. Según la Administración General de Aduanas de China, el país comerció con 249 países y regiones en 2025, con el RMB como la principal moneda de liquidación en pagos transfronterizos.

La creciente disposición de entidades offshore a mantener y utilizar RMB también ha impulsado la demanda de liquidez en RMB en los mercados offshore. Un informe de Standard Chartered publicado el mes pasado, basado en una encuesta a casi 300 grandes empresas de 19 industrias, muestra que el 24% de las empresas que operan en RMB planea aumentar el financiamiento en RMB onshore y offshore en los próximos tres años.

La infraestructura también está cambiando de ritmo. El Banco Popular de China ha anunciado el marco de próxima generación para el renminbi digital (e-CNY) en 2026, ampliando su función de efectivo digital a depósito. En el primer trimestre de 2026, las transacciones acumuladas en e-CNY superaron los 19,5 billones de yuanes, abarcando 26 regiones piloto y más de 230 millones de billeteras individuales. En el ámbito transfronterizo, el volumen de transacciones de mBridge, una plataforma de moneda digital de múltiples bancos centrales, superó los 477.800 millones de yuanes, con el RMB digital representando el 96%. En comparación con el modelo tradicional, la comisión por transacción se redujo a una décima parte, y las liquidaciones se completan en cuestión de segundos.

“En el largo plazo, el factor impulsor fundamental será el cambio en el equilibrio global de poder. La fortaleza relativa de China en comparación con Estados Unidos y otras economías occidentales continúa creciendo, como se evidencia en la mayor presencia de sus empresas y su papel más importante en la seguridad global, las cadenas de suministro, el comercio y la inversión”, señaló Xu.

Para la economía global, un sistema monetario más diversificado podría aportar beneficios significativos.

Camboya ofrece un caso revelador. Un vicegobernador de su banco central señaló en una reciente presentación de política que una dolarización excesiva debilita la transmisión de la política monetaria y limita la capacidad del país para gestionar su economía. También puede exponer los salarios reales de los trabajadores a la volatilidad del tipo de cambio y obstaculizar la inclusión financiera. Fortalecer el uso de su moneda local, el riel, -particularmente en sectores exportadores clave como prendas de vestir, calzado, artículos de viaje y equipaje- se considera esencial para mantener la estabilidad macroeconómica y la competitividad industrial del país.

Como lo resume Xu: “La economía global está, en cierto sentido, ‘secuestrada’ por una sola moneda. La diversificación reduce los costos de conversión y liquidación, especialmente para las empresas que operan a nivel internacional. También reduce la exposición al dominio del dólar en los sistemas de pago. En última instancia, se trata del poder de fijación de precios”.

(*) El autor es editor especializado en China de la red de medios Internews Pakistan y actualmente colabora con la Escuela de Política Pública y Gestión de la Universidad de Tsinghua, en Beijing, China.

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